¿CUÁLES SON TUS FETICHES SEXUALES?

    Si estás leyendo esto, es porque tienes curiosidad por saber más sobre los fetiches sexuales. Cuando se trata de deseo, no hay nada escrito. No hay normas o reglas que rijan en la excitación. Cada persona tiene las suyas propias y hay tantos fetiches como seres. Sigue leyendo para conocerlos todos.

    Según la RAE, un fetiche sexual es una parafilia, es decir, un patrón de comportamiento sexual hacia objetos, situaciones o individuos atípicos.

    Durante nuestra educación nadie nos avisa de que estos fetiches pueden surgir, y en ocasiones tienen formatos muy particulares. Sentirte atraído por un objeto, o una parte del cuerpo determinada, es más común de lo que imaginas. No solamente los genitales son fuente de excitación. Muchos fetiches sexuales nada tienen que ver con las zonas erógenas.

    Nada está escrito en los fetiches sexuales.

    Fetiches más comunes.

    Tener fetiches sexuales puede ponerte en el estado emocional perfecto para disfrutar al máximo del sexo. No olvidemos que estimular la mente es tan poderoso como estimular el cuerpo. La experiencia sexual puede ser mucho más divertida.

    Los expertos afirman que hay una serie de fetiches sexuales que son los más comunes, aunque como hemos dicho antes, hay tantos como personas, porque en la mente de cada no hay reglas.

    Los Pies: algo tan sencillo como ver los pies de una mujer, morderlos, chuparlos o simplemente dar un masaje, puede ser uno de los fetiches más comunes.

    Los zapatos: dentro de los pies podríamos decir que el calzado es uno de los fetiches más extendidos. Tacones de aguja, que te pisen con este calzado, lamer esta parte del zapato… cualquier formato vale cuando se trata de fetiches.

    Los golpes: muchos tiene la fantasía de dominar o ser dominados. Golpes, cachetes, palmadas en las nalgas. Todo leve, sin demasiada fuerza. Esto es algo muy importante en el BDSM (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo), y suele ser muy demandado por personas con trabajos llenos de toma de decisiones y responsabilidad. Este conjunto de prácticas eróticas libremente consensuadas (BDSM) es lo que se considera como sexualidad alternativa, que ya trataremos más adelante.

    Juego de Roles: este fetiche es uno de los más inocentes y lo que permite es simular tener sexo con personas diferentes, ayuda a cambiar la rutina.

    Frotteurismo: este fetiche sexual consiste en frotarse contra otra persona sin tener el consentimiento de esta. Se trata de una parafilia irrefrenable que puede causar malestar en otros aspectos de la vida.

    Juegos psicológicos: cambiar de roles entre dominar y ser dominador, es una buena forma de catarsis y liberación mental. Las fantasías sexuales pueden variar dependiendo de las épocas y de los días. La clave está en saber entender cuál es tu momento y desarrollarlo con total libertad.

    Voyeurismo o exhibicionismo: estos son unos de los fetiches más extendidos y también pueden considerarse como fantasía sexual. Con estas dos prácticas entramos de lleno dentro de lo prohibido. Estos fetiches consisten en ver cómo una pareja practica sexo o simplemente dejar que te observen cuando mantienes relaciones.

    Bondage: hoy por hoy es una de las fantasías más practicadas y puede ser tan dura como uno desee, los límites los pones tú. Ataduras, esposas, cadenas… Está vinculado con el deseo de control y la pérdida del mismo. Todo para contrarrestar los roles que llevamos a cabo en la vida diaria.

    Doggy Style: esta es una fantasía que está en alza. Muchos hombre están cada vez más interesados en tener sexo anal y esto no implica que sean gays. Es una forma diferente de tener sexo. Puede hacer que resulte más emocionante y placentero.

    Sexo con terceras personas: a caballo entre la fantasía y el fetiche. La rutina se puede hacer muy dura cuando una pareja lleva muchos años juntos. Por eso tener sexo con otras personas, tríos u orgías puede hacer que salgas de la rutina.

    Objetos: es posible que la excitación venga de objetos que nada tienen que ver con algo erótico o sexual. Un coche, un traje de chaqueta… estos elementos entran en juego durante la masturbación.

    Otros fetiches sexuales.

    También existen otros fetiches más raros como ver ropa sucia (misofilia), deseo por personas que le hablan en un diferente idioma (Xenoglosofilia). Gusto por ponerse a tono cuando hay máquinas por medio (mecanofilia). Excitación exagerada cuando se está en el aire (aerofilia)…

    EL gusto por los objetos religiosos (Hierofilia), o justamente lo contrario (anofelorastia) que consiste en el gusto por la profanación de objetos religiosos…

    Los fetiches sexuales tienen muchas caras. Es importante saber identificarlos y sobre todo, entender que es algo normal.

    El espectro es muy amplio, pero si perdemos al miedo a aceptar lo que sentimos, podremos ampliar nuestro umbral del deseo.

    Busca un entorno agradable en el que puedas llevarlos a cabo porque su poder de excitación y de satisfacción sexual tiene límites insospechables.